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Mostrando las entradas de abril, 2016

Desvanécete

Noche eterna como ninguna otra, más negra que el camino hacia la muerte, tormentosa y callada.
Se mueve sigilosamente el reloj, los segundos parecen disfrutar de mi insomnio, destilan espesos rodando nuca abajo. Sirvo una copa más, después de cada trago el tiempo se burla más intensamente, en tan solo una hora he revivido la vida que me has quitado, en un solo segundo siento tus mil y una caricias en mi piel, cada palabra se repite en mi mente, después de añadir otra copa  son audibles, ahí estás, recreado en alma, real y ausente. 

¡Desvanécete de una buena vez! No he de pecar al decirte que anhelo despedazarte, triturarte, convertirte en polvo y después de un último beso dejar que mi aliento te conduzca al infinito.

Agotada estoy de tu amor de noches. La bandera liberal es la más patética de mis fachadas. Mi corazón se desvive por el amor matutino, sincero y constante, por los mimos del día a día y las tontas excusas que logran ponerte cada que quieras en frente de tu alma gemela; envid…

Avioncitos de papel

No te lo lleves Papá, permíteme disfrutarlo un poco más.

No he terminado con el, no lo arranques de mi pecho por favor, mira que el miedo invade su ausencia.

Vamos papá, deja que se quede a jugar un poco más, no pisotees mis avioncitos de papel.

¡No! ¡No estalles los globos papá! Me falta el aire, se me desgarra el alma, tiemblan mis piernas y comienzo a llover.

Quédate a recoger esos trozos de corazón inerte, mi vida se ha ido tras el soplo que impulsó su primer revoloteo.

La conclusión de Marta

¿Mujer sinónimo de debilidad? Definitivamente no… eso no lo creo yo.


Hermosa creación a imagen y semejanza de nuestro Dios, dotadas de la fuerza necesaria para custodiar una pequeña vida en su fase más vulnerable, con un corazón que cada día parece ensancharse más y más, desmedidas para amar, hallando cada día placer en entregarnos hasta el final, en no restringir ni un centímetro de nuestra alma a los demás. Con el sello profundo del amor divino, ese que todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.


Sexo débil, ¿Quién inventó ese mito? Y peor aún, ¿cuándo nos lo creímos? Es evidente que en Cristo no hay sexo débil, “No hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” dijo Pablo.


Uno en Cristo Jesús, esa es la única verdad, hombre y mujer en medio de sus múltiples diferencias, somos piezas de rompecabezas y es inútil sumergirnos en la discusión de quien es mejor… machismo, feminismo, discusiones vanas, Dios solo nos t…

Verso efímero

No requiero de mil versos para inmortalizarme contigo, nuestro asunto es distinto.


Tú eres mi pequeña estrella fugaz, eres mi visita inesperada, un rayo de luz en la mañana.

Pincelada del cielo, armonía de mi vida, la danza de mis sueños.

Efímero y sutil, así eres tú.

Mi toque de magia, mi fuera de control, un regalo en libertad.


Hasta pronto susurro de mi alma.



Déjalo ir

Rasga tus vestiduras , golpea el suelo, lanza las almohadas contra las paredes, siente como se calienta tu sangre, como se acelera tu corazón y de repente se ralentiza. Sírvete una copa, escucha la canción de la primera cita, grita, estalla, desgarra tu alma, hala tu cabello, llora hasta flaquear, derrama hasta la última gota de fuerza, enfurece, empuña tus manos, golpea el aire, rompe fotos, pulveriza cartas, inhala, exhala, déjalo ir.
Escucha el latir de tu corazón, calla tu mente, aprieta los párpados tan fuerte como puedas, siente el dolor, siéntelo... soporta un poco más, tu rostro pide a gritos descanso. Déjalo ir. Abre los ojos, ¿arden un poco, verdad? Intenta cerrarlos de nuevo delicadamente para aliviar un poco la incomodidad que provoca la luz, ¿qué son esos destellos? Poco a poco se desvanecen las manchas de oscuridad.
Mírate al espejo, sonríete. Es cierto, uno se cura, uno se cura por mero instinto de supervivencia. Uno se cura porque se cansa, se cansa de tanto hacer fuerza p…

Mala estrategia

¡Basta de manías!

"Ya no eres una niña" me dijiste, "ni tú un niño" respondí.
Querías más información de la que podías procesar y sabías que con un reto me ibas a obligar.

"Me parece absurdo lo que me preguntas, tú y yo sabemos que no necesitas que yo te de un sí para que sepas que cada una de tus sospechas son realidad". Ahí estuvo, lo dije, resulta la rabia desinhibirme más que el licor y tú si que sabes cómo reventar mis ánimos.

Palabras y más palabras, una noche que parecía una eternidad, veinte años anhelando dejar salir lo que había en mi corazón, lo hice, lo hice mientras que tú solo dejaste salir lo que tenías en la garganta. Mala estrategia compañero, veo la verdad en los ojos, desnudaste el cuerpo y yo solo quería ver desnuda el alma. 

Quedáte esperando veinte años más, tal vez cuando estemos ya cuarentones decidás decirme la verdad, cuando ya no haya vuelta atrás, cuando ya no sepas como atarme, cuando ya no recuerdes las coordenadas de mis lunares,…

Simón de Cirene

Para que desenredes mis cabellos.

Para que me guíes con tu voz mientras tengo los ojos vendados.

Para que me susurres secretos al oído.

Para que endulces mis labios.

Para que me veas girar imprudentemente mientras me pides que disimule.

Para que levantes mis pechos.

Para que te duermas en mis hombros o dejes rodar tus lágrimas sobre ellos.

Para que te aferres a mis manos.

Para que dibujes el universo en mi espalda.

Para que te embriagues en mi cintura.

Para que juegues con mis caderas.

Para que te cobijes con mis piernas.

Para que al recorrer el mundo veas en la tierra que estuvimos siempre juntos.

Así mismo diseñada de pies a cabeza para ser el bastón y las alas de tu vida, tu Juan, tu María y hasta tu Simón de Cirene.

Jueves

Lo siento pequeño, la tienda está cerrada, sé que solo buscas un par de caramelos... pero está cerrada. No he de ceder ni en un par de versos, tendrás que conformarte con mis miradas.

Solía abrir el garaje de par en par solo para ofrecerte el par de golosinas que tanto anhelabas generalmente los jueves en la noche, no sucederá nunca más.

Has crecido pequeño y por hoy la tienda permanecerá cerrada.

Más grande que otros infinitos

¿De qué te sirvieron tantas noches tras los libros? ¿De qué te sirvieron las montañas de ejercicios?¿Qué falló en la ecuación? Te creí capaz de solucionar cualquier problema que involucrara números... no, no eres tan bueno. 

Te daré un chance más, es sencillo, vamos, inténtalo una vez más.


Dime cuántos días restan hasta que pueda no recordarte al menos por 24 horas.

Dime cuánto tardará cada beso en desdibujarse de mi piel.

Dime cuánto tardará mi muñeca en lograr enlazarse a otra.

Dime qué tanto debo sonreír mientras me preguntan por ti para lograr que el "no me importa" por fin sea real.

Dime a qué distancia debo estar para poder olvidar.

¿Cuántas lágrimas debo derramar para que dejes de doler?

Ayúdame a calcular las dimensiones de tu ausencia, me niego a creer que simplemente es un gran infinito, dime que solo es uno pequeño, uno que al menos pueda intentar cubrir  con un amor medio grande. Dime que tu ausencia no es tan extensa como tu amor, dime que es más pequeña, que no es nada…

Tabaco

No me gustaba ensillar a Tabaco, amaba acariciar su crin, trenzarla, peinarla y  despeinarla, halarla, introducirla en sus orejas  y reír hasta que con sus ojos me dijera que ya bastaba.

No creo haber sido nunca antes tan sutil como cuando en medio de la noche decidía entrar al establo y quedarme hasta el amanecer a su lado.


Tabaco era un alma perfectamente libre, yo aprendí a no soltar su crin aunque el mundo se estuviera cayendo y él aprendió a cabalgar al paso perfecto para que mis piernas no se elevaran más de lo necesario.

Detestaba que mi padre lo llevara a las cabalgatas, se la pasaba amarrado varias horas afuera de un estadero escuchando solo hombres borrachos y música de cantina, yo lo comprendía, lo veía en sus ojos... su alma era opaca cuando llevaba anteojeras. 
Tabaco me lo enseñó, ese viejo equino me iluminó, desde entonces juré no ensillar un alma nunca jamás; aprendí que más valía verlo lejos de la finca siendo él mismo que observar la tristeza empañando sus ojos atado a u…