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Mi habitación

Que a nadie se le ocurra quedarse en silencio dentro de esta habitación, que nadie se detenga ni por un segundo  a observar lo profundo.

Síganme el paso y sírvanme otro trago, rían a carcajadas, saturen los sentidos.

Que a nadie se le ocurra romper la distracción, hasta yo sigo pensando que la distancia funcionó.

Alejen el agua de mi cara y rompan los espejos de la casa, ninguno de ustedes querrá soportarme cuando caiga el telón.

Que situación tan absurda, que poco inteligente... meterte en donde no te llamaron para causar lo que nadie buscaba y después huir en medio de la nada.

Suban el volumen por favor, esto suele no suceder, no se preocupen, no quiero hacerme cargo, suban el volumen, otra vez me abandoné.

Fin

Se nota tu ausencia, la siento en mis letras.
Hallé inspiración en tu llegada y más de una vez la arrebaté de tus huidas.
Desaparecieron tus pasos de mi mente, ya no siento tu voz en mi corazón, mi alma solía percibir tu presencia, sin necesidad de escucharte ni de verte, simplemente sentía cuando venías hacia mí... ahora no te veo a más de un par de metros de distancia.

Te grité en más de una ocasión que te fueras sin saber que estaba rogándome a mi misma que te soltara de una vez por todas. Te fuiste de la misma manera en que llegaste, despacio y sin avisar, sutil, silencioso.

Gracias por recoger tu sombra, ahora soy toda luz.

Huellas

No te niego que voy por mi propio camino, decir que me quedé en nuestro lugar sería mentirte, pero también lo sería negarte que de tanto en tanto vuelvo la mirada con la esperanza de encontrar tus huellas intentándome alcanzar.
Papito Dios:

Tú más que nadie has escuchado cada palpitar de mi corazón, lo viste crecer, formarse, lo viste brillar, ilusionarse... lo viste contristarse.

Imagino tu cara cuando lo viste enamorarse por primera vez, sentía que era la carrera de su vida, quería darse sin medida y no negar ni una gota de sudor. Era bastante dedicado y se esforzaba para lograr su conquista. Lleno de buenas intenciones te percataste de cómo durante el camino su sonrisa empezó a ser cada vez más pequeña, no podía creer que la carrera que por mucho había esperado estuviera tan llena de trucos y trampas, de obstáculos dolorosos y metas tan lejanas.

Ingenuo y siempre confiado se prometía  correr tan solo un kilómetro más, solo uno para cerciorarse de que adelante el camino seguía siendo igual, pues nada lo atormentaría más que retirarse y darse cuenta de que un par de pasos más adelante todo cambiaría.

Lo viste desgastarse, violentarse y al final desmoronarse. No pudo salir de la pista por sus propios medios, deb…

Un imposible

No te deseo menos que un amor “imposible”, un amor incondicional y dispuesto a dar la pelea hasta el final, un amor comprensivo y lleno de vida, un amor que te construya y cuando sea necesario te destruya también, que se desvele por ti y busque cada día una nueva oportunidad para sorprenderte. Créeme que mereces mucho más que eso.

Amores y otras pesadillas

¡Vaya patética forma de amar la que nos inventamos!

Quisieramos desesperadamente descifrar los cinco pasos mágicos para encontrar al amor de nuestra vida y ser felices para siempre, como si esto se tratara de una receta, como si amar fuera parecido a preparar pancakes.

El facilismo invadió por completo nuestras vidas, lastimosamente en cuestiones del corazón no ha funcionado muy bien, aún no logran las grandes multinacionales sacar al mercado el amor instantáneo. Ahí vamos, una vez más de vuelta al camino rápido, si no hay una forma práctica de obtenerlo entonces no vale la pena.

¡Que tomen nota los departamentos de I+D!
El amor que demanda el mundo actual no duele, nadie quiere hoy soportar el más mínimo dolor, el desamor es inaceptable. 
El amor que precisamos hoy lo da todo sin esperar nada a cambio, es incondicional, siempre listo como los boy scouts, pero eso sí, debe comprender lo ocupada que es la agenda de todos, la vida no es como antes, cada quién está en su propio camino buscand…

El amor

Fuiste para mí una vida, por fortuna hallé salvación tras la muerte.
De tu fantasma ruidoso y constante elegí la mejor parte.
Para ser real el amor precisa de libertad.

Juramento

Te juro que renacerá un nosotros, no del polvo ni de las cenizas, renacerá de la nada.
Te juro que renacerá un nosotros, tal vez no hoy, ni mañana. En el kyros renacerá.
Te juro que volverás a la utopía y el delirio regresará a ti, te lo juro por la fuerza de nuestros latidos.
Te juro que aún restan lunares por conquistar y miedos por derrotar.

Te lo aseguro sin temor a equivocarme que tanto tú como yo no hemos logrado perdonar esta deuda de amor.  Te juro por el sueño que me desvela que moriría por llenar hasta tu último rincón. 

¿Y tú? ¿Qué me juras?

Nocturnos

No cedas, no lo hagas por favor.
No te conformes con menos de lo que sueñas, no le abras la puerta a la rutina, no nades entre lo común, no te ahorques con la simpleza.
Saca la conformidad de tu maleta y resiste cada paso hasta que consigas lo anhelado.
No te oscurezcas, no te enjaules, no te apagues. Despliega tus alas y deja todo en el gallinero.

La noche se hizo para nosotros, aunque te encuentres en el otro hemisferio  deliraríamos por la misma Luna.
Déjala en sus afanes, deja que viva en busca de su estrella... y tú por favor no cedas, da media vuelta y camina en contra de las multitudes. Vuelve a ti, tu alma espera.

Desvanécete

Noche eterna como ninguna otra, más negra que el camino hacia la muerte, tormentosa y callada.
Se mueve sigilosamente el reloj, los segundos parecen disfrutar de mi insomnio, destilan espesos rodando nuca abajo. Sirvo una copa más, después de cada trago el tiempo se burla más intensamente, en tan solo una hora he revivido la vida que me has quitado, en un solo segundo siento tus mil y una caricias en mi piel, cada palabra se repite en mi mente, después de añadir otra copa  son audibles, ahí estás, recreado en alma, real y ausente. 

¡Desvanécete de una buena vez! No he de pecar al decirte que anhelo despedazarte, triturarte, convertirte en polvo y después de un último beso dejar que mi aliento te conduzca al infinito.

Agotada estoy de tu amor de noches. La bandera liberal es la más patética de mis fachadas. Mi corazón se desvive por el amor matutino, sincero y constante, por los mimos del día a día y las tontas excusas que logran ponerte cada que quieras en frente de tu alma gemela; envid…

Avioncitos de papel

No te lo lleves Papá, permíteme disfrutarlo un poco más.

No he terminado con el, no lo arranques de mi pecho por favor, mira que el miedo invade su ausencia.

Vamos papá, deja que se quede a jugar un poco más, no pisotees mis avioncitos de papel.

¡No! ¡No estalles los globos papá! Me falta el aire, se me desgarra el alma, tiemblan mis piernas y comienzo a llover.

Quédate a recoger esos trozos de corazón inerte, mi vida se ha ido tras el soplo que impulsó su primer revoloteo.

La conclusión de Marta

¿Mujer sinónimo de debilidad? Definitivamente no… eso no lo creo yo.


Hermosa creación a imagen y semejanza de nuestro Dios, dotadas de la fuerza necesaria para custodiar una pequeña vida en su fase más vulnerable, con un corazón que cada día parece ensancharse más y más, desmedidas para amar, hallando cada día placer en entregarnos hasta el final, en no restringir ni un centímetro de nuestra alma a los demás. Con el sello profundo del amor divino, ese que todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.


Sexo débil, ¿Quién inventó ese mito? Y peor aún, ¿cuándo nos lo creímos? Es evidente que en Cristo no hay sexo débil, “No hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” dijo Pablo.


Uno en Cristo Jesús, esa es la única verdad, hombre y mujer en medio de sus múltiples diferencias, somos piezas de rompecabezas y es inútil sumergirnos en la discusión de quien es mejor… machismo, feminismo, discusiones vanas, Dios solo nos t…

Verso efímero

No requiero de mil versos para inmortalizarme contigo, nuestro asunto es distinto.


Tú eres mi pequeña estrella fugaz, eres mi visita inesperada, un rayo de luz en la mañana.

Pincelada del cielo, armonía de mi vida, la danza de mis sueños.

Efímero y sutil, así eres tú.

Mi toque de magia, mi fuera de control, un regalo en libertad.


Hasta pronto susurro de mi alma.



Déjalo ir

Rasga tus vestiduras , golpea el suelo, lanza las almohadas contra las paredes, siente como se calienta tu sangre, como se acelera tu corazón y de repente se ralentiza. Sírvete una copa, escucha la canción de la primera cita, grita, estalla, desgarra tu alma, hala tu cabello, llora hasta flaquear, derrama hasta la última gota de fuerza, enfurece, empuña tus manos, golpea el aire, rompe fotos, pulveriza cartas, inhala, exhala, déjalo ir.
Escucha el latir de tu corazón, calla tu mente, aprieta los párpados tan fuerte como puedas, siente el dolor, siéntelo... soporta un poco más, tu rostro pide a gritos descanso. Déjalo ir. Abre los ojos, ¿arden un poco, verdad? Intenta cerrarlos de nuevo delicadamente para aliviar un poco la incomodidad que provoca la luz, ¿qué son esos destellos? Poco a poco se desvanecen las manchas de oscuridad.
Mírate al espejo, sonríete. Es cierto, uno se cura, uno se cura por mero instinto de supervivencia. Uno se cura porque se cansa, se cansa de tanto hacer fuerza p…

Mala estrategia

¡Basta de manías!

"Ya no eres una niña" me dijiste, "ni tú un niño" respondí.
Querías más información de la que podías procesar y sabías que con un reto me ibas a obligar.

"Me parece absurdo lo que me preguntas, tú y yo sabemos que no necesitas que yo te de un sí para que sepas que cada una de tus sospechas son realidad". Ahí estuvo, lo dije, resulta la rabia desinhibirme más que el licor y tú si que sabes cómo reventar mis ánimos.

Palabras y más palabras, una noche que parecía una eternidad, veinte años anhelando dejar salir lo que había en mi corazón, lo hice, lo hice mientras que tú solo dejaste salir lo que tenías en la garganta. Mala estrategia compañero, veo la verdad en los ojos, desnudaste el cuerpo y yo solo quería ver desnuda el alma. 

Quedáte esperando veinte años más, tal vez cuando estemos ya cuarentones decidás decirme la verdad, cuando ya no haya vuelta atrás, cuando ya no sepas como atarme, cuando ya no recuerdes las coordenadas de mis lunares,…

Simón de Cirene

Para que desenredes mis cabellos.

Para que me guíes con tu voz mientras tengo los ojos vendados.

Para que me susurres secretos al oído.

Para que endulces mis labios.

Para que me veas girar imprudentemente mientras me pides que disimule.

Para que levantes mis pechos.

Para que te duermas en mis hombros o dejes rodar tus lágrimas sobre ellos.

Para que te aferres a mis manos.

Para que dibujes el universo en mi espalda.

Para que te embriagues en mi cintura.

Para que juegues con mis caderas.

Para que te cobijes con mis piernas.

Para que al recorrer el mundo veas en la tierra que estuvimos siempre juntos.

Así mismo diseñada de pies a cabeza para ser el bastón y las alas de tu vida, tu Juan, tu María y hasta tu Simón de Cirene.

Jueves

Lo siento pequeño, la tienda está cerrada, sé que solo buscas un par de caramelos... pero está cerrada. No he de ceder ni en un par de versos, tendrás que conformarte con mis miradas.

Solía abrir el garaje de par en par solo para ofrecerte el par de golosinas que tanto anhelabas generalmente los jueves en la noche, no sucederá nunca más.

Has crecido pequeño y por hoy la tienda permanecerá cerrada.

Más grande que otros infinitos

¿De qué te sirvieron tantas noches tras los libros? ¿De qué te sirvieron las montañas de ejercicios?¿Qué falló en la ecuación? Te creí capaz de solucionar cualquier problema que involucrara números... no, no eres tan bueno. 

Te daré un chance más, es sencillo, vamos, inténtalo una vez más.


Dime cuántos días restan hasta que pueda no recordarte al menos por 24 horas.

Dime cuánto tardará cada beso en desdibujarse de mi piel.

Dime cuánto tardará mi muñeca en lograr enlazarse a otra.

Dime qué tanto debo sonreír mientras me preguntan por ti para lograr que el "no me importa" por fin sea real.

Dime a qué distancia debo estar para poder olvidar.

¿Cuántas lágrimas debo derramar para que dejes de doler?

Ayúdame a calcular las dimensiones de tu ausencia, me niego a creer que simplemente es un gran infinito, dime que solo es uno pequeño, uno que al menos pueda intentar cubrir  con un amor medio grande. Dime que tu ausencia no es tan extensa como tu amor, dime que es más pequeña, que no es nada…

Tabaco

No me gustaba ensillar a Tabaco, amaba acariciar su crin, trenzarla, peinarla y  despeinarla, halarla, introducirla en sus orejas  y reír hasta que con sus ojos me dijera que ya bastaba.

No creo haber sido nunca antes tan sutil como cuando en medio de la noche decidía entrar al establo y quedarme hasta el amanecer a su lado.


Tabaco era un alma perfectamente libre, yo aprendí a no soltar su crin aunque el mundo se estuviera cayendo y él aprendió a cabalgar al paso perfecto para que mis piernas no se elevaran más de lo necesario.

Detestaba que mi padre lo llevara a las cabalgatas, se la pasaba amarrado varias horas afuera de un estadero escuchando solo hombres borrachos y música de cantina, yo lo comprendía, lo veía en sus ojos... su alma era opaca cuando llevaba anteojeras. 
Tabaco me lo enseñó, ese viejo equino me iluminó, desde entonces juré no ensillar un alma nunca jamás; aprendí que más valía verlo lejos de la finca siendo él mismo que observar la tristeza empañando sus ojos atado a u…

Lo vano

¿Por qué escribo? vaya  que es difícil responder a esa pegunta... mejor añado otro interrogante: ¿debería tener una razón puntual para hacerlo?
Para mucho el arte es una ventana a lo deseado, es el sitio para desnudarse, el prado dónde correr, los labios con que pueden gritar, el verso que temen recitar, un trozo de Luna, la esencia perfecta; para otros es entretenimiento. Estos suelen quedarse en el rol de espectadores, catalogando, midiendo y juzgando, encasillando y argumentando, intuyendo razones,  enlazando ideas y comprobando hipótesis.

Escribo porque sí, la misma razón aplica si quieres saber por qué bailo, por qué pinto, por qué hago música o por qué respiro.
No existe una razón puntual para explicarte por qué sacio mis necesidades vitales.
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Vino

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La última cuerda

Es una pena que después de vos me importe lo que viene después del sexo. 
No, no llenaste un vacío, me hiciste un hueco. ¿Qué se supone que haga ahora?, ¿buscarte como una loca argumentando que como vos no he de encontrar nada en la vida? Jamás me importaron las frases, imágenes y canciones, las reutilicé en más de una ocasión, descubrí que no es pecado repetir las dedicatorias, pues en medio de nuestro egoísmo humano regalamos al otro lo que nos deleita a nosotros; no importa cuántas veces dedique la misma puta canción, ya no es un secreto que se trata de lo que me hace sentir y no de lo que quiero que sientan; no son tuyas, no lo son... ni las frases, ni las canciones, ni los poemas, ni las estrellas, ni las miradas,  ni las sonrisas, ni las fotografías; no lo son y nunca lo fueron, están conmigo y van de mano en mano.

Es una pena que después de vos me importe lo primero que veo en la mañana, 
es una pena que después de vos me importe lo que el homenajeado piense de mi presente, 
es una…

Vino

Ha pasado un año, casi trece meses para ser más exactos. Quisiera tener el poder de editar ese último encuentro, el tiempo trajo claridad y la soledad resolvió mis dudas; nos faltó audacia para controlar la furia que nos desbordaba, la inexperiencia fue mi enemiga y nos ahogó tus desgano por tomar el timón.

La cubierta quedó destrozada y las velas totalmente rasgadas. Llevaba dos botellas de vino, vino... ¡cuánto lo aborrezco!, la primera noche bebí tres copas contigo, cada trago se aferraba a mi garganta y la anudaba provocando reacciones que gracias a la vida solo yo podía percibir. La botella quedó totalmente vacía, tu parecías feliz, yo lo estaba también excepto por ese asqueroso trago que no sé quién te enseño a apreciar; no debimos beberla, de no haberlo hecho estaría en el fondo con su compañera, la que guardé para la despedida, y no flotando en mis orillas bailando de aquí a allá completamente vacía, sin mensaje, sin propósito, sin memoria, inservible y repugnante.

¿Dónde te que…