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Mostrando las entradas de noviembre, 2015

Farolito

Desde que era una infante llevo conmigo cosas que a ti te pertenecen, en un par de ocasiones he tenido que ir al mercado en busca de una cesta más grande, pues con el pasar de los años cuando tus apariciones eran cada vez menos frecuentes iba dándome cuenta que lo que dejabas ocupaba cada vez un espacio mayor. Amo lo que dejas, lo amo en sus infinitas formas y de pies a cabeza, de tanto en tanto cuando me siento afligida les abro la puerta y dejo que se avienten sobre mí, los dejo despeinarme y halarme los cachetes, jugamos a las escondidas y siempre se detiene el tiempo cuando los hallo. Salen corriendo un par de niños a esconderse tras los bultos de arena de la finca, uno de ellos conoce perfectamente el terreno, pero la pequeña es un poco torpe, mete su diminuto y polvoriento pie donde no debe y se desploma, Farolito se levanta asustado pero inmediatamente sonríe al ver jugando a sus humanos. -¡Ya sé! Vamos a montar a caballo -Pero está muy tarde y ellos se asustan -Qué va… la asustad…