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Mostrando las entradas de abril, 2015

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Epístola ideal

Déjame divagar un poco, déjame ser un poco más valiente en sueños, déjame especular y deshacerme de aunque sea un poquito de incertidumbre, no pido más.

¿qué pasaría si descubres que me basto en tu sonrisa para justificar mis días?, ¿qué pasaría si descubres que me he perdido inevitablemente una y otra vez en tu mirada?, ¿tan buena actriz soy?, creo que soy más fuerte de lo que pensaba, tal vez me ha servido la oratoria para ocultar los nervios en tu presencia, para sostenerte la mirada sin que se me escape una sonrisa, para fingir que me alegra el que alguien más te haga sonreír.

No has tenido la culpa de ocasionar este estrago en mi, tampoco la he tenido yo, ¿qué culpa podemos tener de coincidir en el camino?, ¿qué culpa puedes tener de ser un alma libre?, ¿qué  culpa puedes tener de envolverme enterita, todita sin querer?. Sos el misterio hecho hombre y yo la curiosidad hecha mujer.

¡Y es inútil!, mis Lunes se llaman Alegría, mis Lunes son bellos, y lo son porque  en algún momento voy…

Epístola segunda, una pizca de infancia

Poseo bastantes recuerdos de mi niñez,  muchos y bellos; recuerdo la niña inquieta que era, siempre revoloteando por aquí y por allá, queriendo estar en todo, clases de baile, natación, ajedrez, teatro, música, artes plásticas, manualidades, pintura... una pequeña corriendo de aula en aula, de experiencia en experiencia, amando la vida profundamente.

Tengo archivados también en mi mente un par de recuerdos no tan buenos provenientes de esos años, todos hacen referencia a un lugar, todos hacen referencia a un rinconcito del mundo que me pertenecía, un triangulo diminuto que era sólo mío. En mi cuarto, en una de las esquinas, mi madre ubicaba mi espejo, pero no lo hacía de manera paralela a los muros, sino que lo ubicaba de tal forma que entre la parte trasera del espejo y la esquina de mi habitación se formaba un espacio en forma triangular, ese era mi rincón en el mundo, el lugar al que mis amargos recuerdos infantiles siempre apelan. Esa era el lugar que me escondía cuando estaba tris…

Miserables

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¿Cómo definir aquéllas personas que no cumplen con el estereotipo social?, y no me refiero solamente a lo físico, me refiero a cualquier área del ser.

¿Le tememos a lo no nombrado? pareciera que sí, caminamos por esta vida catalogando todo cuanto hallamos, atando la libertad, explicitando lo abstracto, nombrando lo innombrable, delimitando lo infinito.

Quiero que retengas en tu mente la pregunta inicial, ¿Cómo catalogar la esencia?, ¿Qué ves en unos ojos?, ¿Qué buscas en una persona?,  quiero decir, es fácil agrupar colores, formas, estilos, tamaños, pero ¿Cómo agrupas las almas?, ¿Cómo defines la esencia de alguien?, es un intento vano, es querer atar el mundo desconocido con el mundo teórico, es forzarnos a tener el control sobre algo que en su estado natural es etéreo.

Si no cumples con el estereotipo físico serías teóricamente lo que se denomina feo, si no cumples con el estereotipo político serías teóricamente lo que se denomina  rebelde, si no cumples con el estereotipo mental serí…

Epístola interna

En un fugaz parpadeo todo cambia, de repente la vida te sorprende, sucede lo que jamás imaginaste, descubres que aunque no advertiste la venida de nada tienes que afrontar un algo... o muchos, no hay manera de huir de la situación; hay batallas en las que puedes elegir entre pelear o abandonar, en cambio hay otras de las que no puedes escapar, hay situaciones que por mucho que te rehúses a enfrentarlas, son asunto tuyo y ser indiferente no es una opción, ahí están, rondándote, atormentándote,  no tienes el control sobre ellas, y lo que es peor... tampoco lo tienes sobre ti.

Imagino mi vida perfecta, imagino mi yo soñada, divago por horas y pienso cómo sería tener todo cuánto deseo... es una pesadilla.
No quiero ser mi yo soñada, quiero esta vida, quiero esta lucha, quiero estas sorpresas, quiero estas pruebas, esta incomodidad, esta incertidumbre, quiero la búsqueda, quiero el esfuerzo, la ilusión y la desilusión, el amor y el desamor, la esperanza y el temor, la alegría y el llanto, qu…

De mí para usted, de hoy para mañana.

!Hey you! Sí, sí, tú… el de la hermosa sonrisa, mírame con los ojos cerrados, escúchame desde el alma.
Este día es sólo tuyo y serás tan feliz como tú lo decidas, Hoy no tienes límites, Hoy se ponen de acuerdo cielo y tierra para mostrarle a la humanidad esas perfectas perlas que tienes en la parte inferior del rostro cuantas veces sea posible.
Hoy eres el centro de atención de Dios, salta, ríe, ama, llora, apasiónate, duda, halla, escóndete, encuéntrate,  alcanza, camina, corre, sé libre para ser tú mismo.

Hoy es para ti, Hoy puede ser tan largo como lo desees, Hoy puede ser toda tu vida… tú mereces llamar “Hoy” el resto de tus días.
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Tras dos meses de no verle, esa noche acabó mi tranquilidad.

Buenas noches caballero… Esa primera línea, justo encima  de estas palabras ha sido fruto de un gran esfuerzo, producto de un inmenso dilema, ¿cómo nombrarte?, ¿cómo llamarte?... pensé en escribir tu nombre, un poco diplomático para mi gusto, después pasó por mi mente decirte compañero, pero compañero es más de lo que eres y mucho menos de lo que fuiste; me saldría de contexto si decidiera llamarte amor, aunque aún lo seas. Hace un par de años me hubiera sido muy fácil comenzar este intento de epístola con un “Buenas noches príncipe”, pero hoy es complejo, incoherente, ¿cómo podría llamarte príncipe?, y.. ¿Príncipe de qué?, ¿de eso que con tus manos derribaste al partir?, no puedo llamarte amigo, ni hermano, varón sería descomunal; así que por esta noche nos tendremos que conformar con que usted sea un caballero, y no uno de esos honorables hombres de la edad medieval, sino simplemente un caballero,  solo una palabra que tiene como único propósito tratar de manera formal a un individu…

Epístola primera, para usted querido lector.

Bienvenido a este espacio,  puede usted sentirse o no identificado con lo que aquí se publica, esperamos que ocasione algo en su interior, alegría, tristeza, nostalgia, ira, duda o cualquier otra emoción,  esperamos que nuestras palabras cumplan al menos con un único objetivo, alterar algo en su interior, afectarle de alguna manera porque de lo contrario serían palabras muertas, tiempo muerto.

¿Tienen nuestras publicaciones un destinatario? la respuesta a esta pregunta quedará a la imaginación de cada uno, permítase leer estos escritos no con ojos de detective sino con ojos de niño, juegue con las palabras, puede usted tener el papel que desee, escritor, musa, destinatario ideal, accidental o simplemente un curioso más en un mensaje ajeno.

¿Quién nos inspira? nos inspira el amor, el amor en todas sus presentaciones, una sonrisa, un lindo día, el beso de madre, un adolescente enamorado, el placer  de hacer lo que nos apasiona.
Nos inspira la vida, y la vida para ser vida debe contener …