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Dilema de cuarto de siglo

¡Vaya lío en el que me he metido!

Que yo misma he comprado mi soledad susurró alguien a mis espaldas. Que no me gusta nada me ha dicho mi madre y que no es para tanto mi hermana. Ni qué decir de mi papi, él feliz de que yo siga un par de años más sin un "encarte".

Un par de amores enfermizos a temprana edad bastaron para poner el amor en cuarentena, me rasgué las vestiduras por un par de días pero después vino la calma; y esa calma me llevó a los libros, a la música, a las noches de poesía, a las largas conversaciones con amigos entre copas de vino, me llevó a la academia y puso mi nombre en mi lista de prioridades.

"¡Cuidado que la soledad es adictiva!" me dijo alguien y no le creí, perdóname, hasta ahora no logro rehabilitarme. Es que es una cosa de locos como diría mi amigo el poeta, dejas de esperar por alguien y te llevas a todas partes, vas al cine, al teatro, te cocinas, te ves al espejo con seguridad, emprendes, bailas, cantas, viajas, te comes el mundo...

Y pa…

Esmeralda

Ya voy llegando a la página final, se acerca el momento de despedirme de la ciudad que me vio nacer de nuevo, de las calles en las que me perdí una y otra vez, en las que temblé al no saber usar el GPS.
Adiós al mercado más colorido, el más alegre y de olores más fuertes, hasta pronto a los artistas callejeros colmados de talento, al muro en el que juré pegar un chicle aunque me muriera del asco, a los clásicos ramos que se comparten los enamorados, adiós al primer Starbucks y su loca fila que nunca mereció mi tiempo, adiós a los artesanos, agricultores y pescadores. A la rueda de los enamorados y el waterfront que sigue inspirando a todo quien lo visita. A los paisajes con ferrys, a las montañas Olímpicas, a los atardeceres de Golden Gardens y los románticos dates en Gas Works Park.
Mis botas y chaqueta de lluvia ya están en mi maleta, juro algún día usarlas de nuevo.
Adiós al clima perfecto, a la gente de buena vibra y libertad pura. Adiós al cielo gris y la lluvia boba. Al sol más des…

Familia

Todos lo llamaban "el mico", como si no tuviera más nombre que su alias. 
Todos lo llamaban "el mico", inclusive su madre... como si no fuera hijo de nadie. 
Todos lo llamaban "el mico", pero yo nunca lo dejé de llamar "mi tío". Ni siquiera "tío" solamente, MÍ TÍO, porque aunque no me guste es mío,  y eso fue lo que nunca comprendió el resto de la familia o los que se hacían llamar amigos. No podés deshacerte de una personas de un día para otro como si fuera nadie. No podés cerrar los ojos y cambiar tus padres, no podés pretender que no tenés hermanos porque te dio la gana de no tenerlos.

El ladrón, el matón, el drogadicto, el mentiroso, el toma trago, el agresivo... el abandonado, el que con mil hijos regados no tiene ni una visita en Navidad en la cárcel. El que aguantó hambre, al que sus hermanos negaron, al que su madre maldijo y su padre nunca quiso.

Al que condenaron siendo culpable, ese es mi tío. Si queda libre, es mi tío. Si se mu…
Hay días de muchas preguntas y pocas respuestas, existen noches en las que no tendrás más compañía que tus sollozos, mañanas en las que desearías no haber vuelto a despertar. Horas en las que todo carece de sentido y duele hasta respirar.
Ya no importa si lo mereces o no, llegas al punto donde poco importa la justicia.
¿Pudo alguien haber atravesado este valle sin experimentar el extremo sufrimiento? Una más para el grupo de sin respuesta.
Quisiera dormir… no existe peor pesadilla que la que vivo con los ojos abiertos.
Necesito que alguien me prometa un respiro, una sonrisa, una rayo de sol o un poco de olvido. De pronto así tenga la fuerza suficiente para dar otro pasito, tal vez dos.

Mi habitación

Que a nadie se le ocurra quedarse en silencio dentro de esta habitación, que nadie se detenga ni por un segundo  a observar lo profundo.

Síganme el paso y sírvanme otro trago, rían a carcajadas, saturen los sentidos.

Que a nadie se le ocurra romper la distracción, hasta yo sigo pensando que la distancia funcionó.

Alejen el agua de mi cara y rompan los espejos de la casa, ninguno de ustedes querrá soportarme cuando caiga el telón.

Que situación tan absurda, que poco inteligente... meterte en donde no te llamaron para causar lo que nadie buscaba y después huir en medio de la nada.

Suban el volumen por favor, esto suele no suceder, no se preocupen, no quiero hacerme cargo, suban el volumen, otra vez me abandoné.

Fin

Se nota tu ausencia, la siento en mis letras.
Hallé inspiración en tu llegada y más de una vez la arrebaté de tus huidas.
Desaparecieron tus pasos de mi mente, ya no siento tu voz en mi corazón, mi alma solía percibir tu presencia, sin necesidad de escucharte ni de verte, simplemente sentía cuando venías hacia mí... ahora no te veo a más de un par de metros de distancia.

Te grité en más de una ocasión que te fueras sin saber que estaba rogándome a mi misma que te soltara de una vez por todas. Te fuiste de la misma manera en que llegaste, despacio y sin avisar, sutil, silencioso.

Gracias por recoger tu sombra, ahora soy toda luz.

Huellas

No te niego que voy por mi propio camino, decir que me quedé en nuestro lugar sería mentirte, pero también lo sería negarte que de tanto en tanto vuelvo la mirada con la esperanza de encontrar tus huellas intentándome alcanzar.